La Escuela Nacional Unificada (ENU), fue un proyecto de reforma al sistema educativo de Chile. Fue uno de los principales emblemas del gobierno de Salvador Allende y la Unidad Popular desde 1971, pero finalmente quedó inconcluso tras el golpe de estado de 1973.
El proyecto de ley y decretos ministeriales de la ENU planteaba una reforma radical al sistema de enseñanza chileno, con el objetivo de convertir a la educación en un medio de transformaciones de la estructura socio-económica del país.
En 1970 existía consenso respecto de que la educación nacional tenía problemas de descoordinación entre sus niveles básico, medio y universitario debido a la segmentación de la administración educacional, déficit presupuestarios importantes, ausencia de organismos de participación de las comunidades escolares (profesores, apoderados y alumnos). De igual modo, se planteaba la necesidad de ampliar y mejorar los mecanismos de planificación y creación de instancias amplias de participación comunitaria (Consejo Nacional de Educación) y de superar los desajustes curriculares existentes entre la educación básica y media, y en general la desconexión del sistema educacional.
La ENU concretamente significaba la integración y consolidación, en un único tipo de establecimiento (Unidades Escolares o Complejos Educacionales), de la educación parvularia, básica y media identificándose respectivamente como Educación Parvularia, Educación General y Politécnica. Esta última modalidad tendría importantes rasgos de diferenciación en sus 4 años. La administración estaría a cargo de consejos integrados por la dirección del establecimiento, profesores, personal auxiliar o paradocente y apoderados.
El Sindicato Único de Trabajadores de la Educación, que fue la instancia gremial del profesorado nacional, tanto en su Asamblea Constituyente, celebrada en julio de 1970) y el Primer Congreso Nacional, de diciembre de 1971, señalaron la necesidad de una reforma, sobre todo dentro de las políticas de transformación social que impulsaba el recientemente electo gobierno de la Unidad Popular.
En 1971 se convocó a un Congreso Nacional de Educación organizado por el SUTE, la Central Única de Trabajadores y el Ministerio de Educación con delegados del ministerio, Superintendencia de Educación Pública y su Consejo, profesorado, sindicatos, colegios particulares, alumnos y apoderados.
El Congreso aprobó en líneas generales la idea de reformar la educación pero no hubo acuerdo en cuanto al texto final de una ley. Se ponía énfasis en que, independientemente de las decisiones y recomendaciones éstas debían estar ajustadas al programa de transformaciones que se realizaban a nivel estatal por la Unidad Popular. Se intentó además reforzar los mecanismos de control estatal de la educación particular, de modo que se atuvieran a las políticas centrales de planificación escolar y lineamientos curriculares. La meta central era la creación de una sociedad socialista, humanitaria y pluralista (Ministerio de Educación, 1971 y 1972/1973).
Las propuestas generaron una gran polarización y movilizaciones de protesta en contra y de apoyo en diversas organizaciones, como ocurrió con los estudiantiles secundarios. También la Iglesia Católica (Conferencia Episcopal de Chile. 1973a) que poseía y posee en Chile una participación importante en la educación, protestó ante la amenaza de verse fuertemente controlada por la reforma. Más de 400.000 estudiantes participaron en protestas y ocupaciones de establecimientos educacionales (las más masivas de la historia hasta las movilizaciones de 2006), provocando que finalmente el proyecto fuera desestimado por el gobierno. Se convocó a un debate nacional de educación patrocinado y orientado por la Superintendencia de Educación Pública y su Consejo durante 1973 con el fin de llevar acabo reformas consensuadas (Ministerio de Educación, 1973).
Para profundizar el tema, véase también:
A través del siguiente artículo, investiguen, principalmente, sobre la ENU y las diversas reformas educacionales que el país ah tenido y desarrollado desde 1973 en adelante, hasta nuestros días.
Profesor Javier I. Ulloa, si bien en historia, se tiende a hablar de lo que realmente pasó y no de ficción, seria interesante imaginar que sucedería con la ENU hoy día si no hubiesen pasado los problemas políticos, culturales, económicos y militares que hicieron finalizar el gobierno en cual se llevo a cabo.
ResponderEliminarQuizás no veríamos tantos liceos en toma, o quizás hubiese pasado en aquella época, solo especulaciones vagas puedo ofrecer.
Saludos, nos vemos. Profesor Michel Llévenes.